HISTORIA DE UN PROYECTO QUE SE CONVIRTIÓ EN REALIDAD

El proyecto de la orquesta de cámara del Bajo Aragón, OCBA, nace de la necesidad de dar una respuesta tanto práctica como formativa, a todos los estudiantes (de cuerda frotada principalmente) y a todos aquellos instrumentistas (tanto si realizan estudios reglados conducentes a titulación, como si no persiguen este fin, o si por circunstancias personales determinadas, abandonaron dichos estudios o práctica) que no tienen oportunidad habitual o continua, de participar en formaciones instrumentales de tipo orquestal.

Es un hecho constatable, que en las poblaciones que conforman el Bajo Aragón Histórico y comarcas limítrofes, la música, bajo todas sus variantes, ha representado un acervo cultural de vital importancia en el desarrollo de la cultura local, así como que dicha cultura musical, ha sido medio de comunicación y representación de dichas poblaciones más allá de sus demarcaciones geográficas. No pocas formaciones musicales, tales como dulzaineros, rondallas, bandas de música no profesionales (viento-percusión), grupos de rock (bajo diferentes estilos), cachirulos, orquestas de salón o de baile, y por supuesto, agrupaciones corales, mantienen esta tradición desde hace varias décadas.

Todo ello, tiene su origen en las diferentes propuestas de formación que en su día se llevaron a cabo, con mucha ilusión y quizás demasiadas trabas (dadas por el desconocimiento o la falta de preparación para llevar la empresa hacia los objetivos finales). Fundamental, por supuesto, toda la ayuda recibida por parte de las administraciones locales (Aytos.) o provinciales (Diputaciones), que con su mayor o menor contribución, alentaron a los primeros melómanos a poder ver realizados sus sueños e ilusiones, de ver un día en su pueblo, a gente de diferentes edades e ideologías, agrupadas en torno a la música Y es precisamente hoy, ya en el siglo XXI, cuando recogemos y disfrutamos de esa herencia, de ese impagable legado cultural que un día, un grupo de ilusos echó a andar. Encontramos bandas de música en la provincia de Teruel, que ya han celebrado su vigesimoquinto aniversario; rondallas que realizan actuaciones en el extranjero, mostrando la cultura propia de nuestros antepasados y convirtiéndose, en embajadores a su vez, del pueblo al que representan y al que pertenecen; dulzaineros de Aragón, en Certámenes nacionales e internacionales de Folclore; orquestas de baile o salón, generadas en nuestros pueblos, que amenizan las festividades locales y aportan su saber hacer en aras de la fiesta popular y de la vecindad. En definitiva, no son pocos los ejemplos de proyectos que un día comenzaron a funcionar más con el corazón que con las ideas, pero que al final, han dotado de ideas a los corazones de muchas gentes y de muchos pueblos. Por lo tanto: ¿por qué no crear una orquesta sinfónica o camerística?

El aprendizaje de los diferentes instrumentos (incluida la voz) tiene un carácter individual, por eso se hace necesario ofertar actividades que introduzcan el elemento colectivo. De ahí la importancia de las bandas y de los coros ya establecidos en la comarca. La práctica instrumental resulta así entendida no solo como adquisición de una compleja técnica y progresiva formación propia, sino también como una herramienta de relación social y de intercambio de ideas entre los propios instrumentistas. Por tanto, la educación musical tradicional, que forma habitualmente a solistas, además de ofrecer en algunos casos oportunidades de socialización, no puede olvidar nunca que el estímulo al estudio se adquiere con las oportunidades de mejora, con los compromisos personales de evolución, con la oferta de propuestas de formación, o con actividades programadas con la intención de profundización.

A partir del siglo XIX la orquesta se ha convertido, por su repertorio y potencial comunicador, en el vehículo de expresión musical más importante, de todos los existentes. La práctica y aprendizaje orquestal debe ofrecer a los instrumentistas experiencias y conocimientos relativos al funcionamiento, reglas y características de la interpretación orquestal. Esta práctica de estudio y aprendizaje orquestal puede suponer el inicio de una opción profesional de futuro, facilita el ingreso en una orquesta profesional y la adaptación psicológica para un colectivo social reducido, con unas reglas definidas y no siempre fáciles de cumplir.

En base a estos criterios, recogidos por las leyes educativas, y después de realizar un análisis serio del contexto socio-cultural en el que vivimos, se elaboró un estudio de las posibilidades de crear una orquesta de cuerda, que incluya viento y percusión (orquesta sinfónica).

¿Por qué una Orquesta de Cámara con centro en Alcañiz? Desde hace varios años, se observa como un gran número de músicos de cuerda, tras un buen número de años en el Conservatorio de Alcañiz, o en otros, ha ido abandonando la práctica musical, bien porque no podían seguir el ritmo de los estudios oficiales, bien porque no contaban con ninguna opción de practicar en grupo, más concretamente, con formaciones de carácter orquestal. No existiendo antes de 2009 ni en Alcañiz, ni en cualquiera otra población del Bajo Aragón, opción a la práctica instrumental orquestal, con lo que no se estaba rentabilizando el esfuerzo realizado por aquellos que aprendieron a tocar un instrumento de cuerda en su día, ni por el gran trabajo y esfuerzo hecho por el profesorado que lo impartió.

Si se analiza la situación de la familia de los instrumentos de cuerda y, en verdad, el del resto de instrumentos, las posibilidades de cumplir plenamente con lo mencionado anteriormente son más bien limitadas. En primer lugar, estudiando la situación de la Comunidad Aragonesa, vemos que no existe una Orquesta Sinfónica Profesional donde los alumnos puedan ver una meta a conseguir y un espejo donde mirarse. Por otro lado, existían apenas dos o tres orquestas semiprofesionales o de jóvenes músicos, por lo que los alumnos que consiguen terminar su carrera no han tenido desde pequeños las experiencias necesarias para poderse desenvolver en el mundo de la orquesta, (excepto la asignatura oficial “orquesta”, del currículo aragonés de enseñanzas regladas), lo que les podía frenar en sus aspiraciones. Además, muchos de los Conservatorios de la Comunidad que, aunque ofertan la asignatura de orquesta, no tenían en sus planes de estudio todas las especialidades de la orquesta sinfónica, sin ir más lejos el Conservatorio de Teruel no contempla especialidades tales como percusión o fagot, lo que todavía imposibilita más los objetivos deseados, o el de Alcañiz, que no contaba hasta el momento con percusión (curiosamente, en tierra de tambores y bombos…) Por otro lado, el sector educativo musical de las Escuelas de Música de titularidad privada o municipal, en la mayoría de casos no dispone de este tipo de agrupaciones y, ni mucho menos, de todas las especialidades que las conformen, por lo que, aun tratándose de una formación básicamente práctica y de conjunto, no se pueden desarrollar este tipo de experiencias orquestales.

En resumen, la situación para nuestros jóvenes aprendices de música es difícil en este mundo orquestal, pues aunque existe un gran movimiento e inquietud musical en Aragón, no hay una continuidad, unas experiencias consolidadas de calidad para alumnos con un nivel medio y mucho menos para alumnos de nivel superior, ya por no contar con aquellos que solo son aficionados, pero que desearían un hueco en una orquesta. Con los instrumentos de viento y percusión existe la posibilidad de participación en las Bandas de Música amateurs, sin embargo, no así, los instrumentos de cuerda. Realmente, en este análisis, se observa que las opciones ya no son escasas, si no nulas. Además, debemos ser conscientes de la situación geográfica de Alcañiz, de la tradición cultural musical, y de la existencia de un Conservatorio, único centro reglado de la zona para cursar estudios oficiales.

Estas han sido las suficientes razones para potenciar la creación de la orquesta con centro y sede en Alcañiz. ¿Estamos realmente respondiendo a las expectativas que Europa depositó en nosotros?, ¿realmente somos capaces de gestionar y fomentar modelos culturales de larga tradición fuera de nuestras fronteras, como es la práctica orquestal a través de la formación de orquestas? ¿Interesa crear cultura con modelos europeos, o preferimos subvencionar bandas de música (lo cual veo correcto, pero no suficiente) que acudan a inaugurar pabellones deportivos, o acompañen a los Mayorales en el día de la festividad patronal…? ¿Conocemos y sabemos gestionar la oferta de intercambios posibles de experiencias artísticas que se ofertan actualmente por Europa y qué diferentes dinamizadores culturales existen para ello?

Se pretende, con este proyecto, posibilitar a jóvenes músicos de Escuelas de educandos, Bandas y Conservatorio, experimentar con el trabajo en grupo orquestal de cuerda, pero sin embargo, se quiere ir más lejos y consolidar el proyecto de Orquesta de Cámara, dando la oportunidad a otros jóvenes de la comarca del Bajo Aragón y de la Comunidad Aragonesa, a participar de la experiencia que quizá en sus entornos no tienen, a fomentar las relaciones humanas entre los instrumentistas, acostumbrados siempre a una práctica individualista y solitaria de sus instrumentos, y servir de posible modelo a otras Asociaciones, Escuelas de Música e Instituciones para que impulsen nuevas especialidades y creen dentro de su seno agrupaciones de este tipo. En definitiva, pensamos que este proyecto puede ser el punto de partida que impulse el mundo de la Orquesta en el territorio aragonés y, por supuesto, en la comarca a la que Alcañiz pertenece, nuestro Bajo Aragón, así como a las comarcas limítrofes.

Firmado: Francisco Grau Pérez con la colaboración de Carlos Píquer Romeo (fundadores)

FRANCISCO GRAU

Nace en Yátova (Valencia) en 1971. Titulado como profesor superior de clarinete por el Conservatorio Superior de Música de Valencia. Ha estudiado con profesores como Enric Lluna, Juan Vercher, Luis Sanjaime y Ricardo Forner. Ha asistido a cursos de dirección de bandas y de coro y orquesta con maestros como Cristóbal Soler, Luis Sanjaime, Ferrer Ferrán, Enrique García, Carl Hoset y Digna Guerrero, entre otros, siendo dirigido por batutas como las de José Rafael Pascual Vilaplana, Juan Luis Martínez, Jesús Perelló, Roberto Forés y Eduardo Cifre. Como clarinetista ha participado en bandas de música como “Paiporta”, “La Armónica” de Buñol, “San Antonio” de Requena, “Unión Musical de Yátova” y la “Banda Municipal de Música” de Soria. En 1998 es becado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón para la realización de conciertos como clarinetista por todo el territorio aragonés. Asimismo, durante su estancia en Castilla y León (1998-2008), realiza una serie de conciertos para piano y clarinete en localidades como Aguilar de Campo, Soria, León, Salamanca y Burgos. En 2006, invitado por el “Trío Turolense”, realiza conciertos en Teruel y Alcañiz. Como componente del cuarteto de clarinetes “Holzbläser” actúa en Valencia, Zaragoza, León, Salamanca y Cortes de Navarra. En 1996 funda la banda de música “Lira Alcañizana”, de la que es director musical. En 1999 obtiene con ésta el segundo premio en el “Certamen Internacional de Bandas Villa de Leganés”. Actualmente dirige, por tercer período no consecutivo, esta formación musical. Ha sido director de la Escuela de Música y Banda de Calanda (1993-2000), de la Escuela de Música y Banda de Peñarroya de Tastavins (1997-2000) y de la banda “Lira Alcañizana”. Además, director colaborador en bandas como la “Associació de Joves Musics” de Mollet del Vallés (Barcelona) y Banda y Coro de Cretas (Teruel). Como profesor de clarinete ha impartido clases en la Escuela de Música de Alcorisa (Teruel). En 2009 funda la Orquesta de Cámara del Bajo Aragón, de la que es fue director titular hasta 2012. Profesor de enseñanzas medias en la especialidad de música de la Junta de Castilla y León. Actualmente trabaja en el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, como asesor de formación para el profesorado de Educación Secundaria.